martes, 26 de agosto de 2014

Travesuras Inesperadas (relato corto)

Roberto  frecuentaba sitios porno en internet  y grupos en redes sociales donde  hablaban de encuentros sexuales y sexo abiertamente. Él tenía un alter ego en su perfil una personalidad completamente diferente a lo que él era en la vida real. Un día noto la imagen de alguien que se le hizo muy familiar, era Alejandra desde hace ya un par de años él la conocía era una de sus pocas amigas que el apreciaba, en mayor parte porque era una mujer de 1.70 de alto esbelta,  con  90 centímetros de busto 60 centímetros de cintura y unos 86 de cadera piel canela clara, de pelo negro, unos ojos color miel, los labios más rojos y gruesos que jamás hubiera visto y en ellos una sonrisa perlina. Unas pocas razones para que el estuviera enamorado en secreto  de ella. Pero ese día en esa imagen la figura de ella lo intrigo, aunque su rostros estaba cubierto con arreglos de fotoedición la figura se asemejaba mucho a ella, pero claro  ella tenía también otro nombre de perfil que desorientaba cualquier sospecha. 
– ¿Sera ella?,  ¿Que podría estar haciendo Alejandra  en un sitio como este? – se preguntaba Roberto, por lo que intento acercarse enviándole mensajes para confirmar si se trataba de esa hermosa mujer. Le dedico  canciones, fotografías, líneas de poemas, pero nada de eso le llamaba la atención a ella. Y solo lo ignoraba. Un día Roberto estaba indagando en internet y casualmente Alejandra se conectó ambos estaban en el mismo grupo, ella no se dio cuenta  pero por error publico una foto suya  teniendo relaciones con alguien sin editarla, es decir no quito sus rostros ni censuro sus partes íntimas. Roberto no pudo creer esto. ¡Era ella! la mujer con la que soñaba y tenía fantasías muy a menudo. Él ni lento ni perezoso grabo la imagen en su computadora antes de que ella pudiera borrarla, al percatarse de esto Alejandra inmediatamente borro su descuido, rogando a Dios que nadie hubiera visto esta imagen para evitar algún inconveniente futuro.  Aprovechando este descuido Roberto decidió hacer algo, él sabía que virtualmente no conseguiría nada de nada con ella ni siquiera un ¡hola! Por lo que un día seguro de sí mismo decidió correr un riesgo y que sucediera lo que tendría que suceder.

Esa tarde termino sus labores cotidianas y partió para el lugar de trabajo de Alejandra sin ni siquiera avisarle nada a ella, como si fuera una sorpresa espontanea él llego a la puerta de la empresa a esperarla Alejandra salió esa tarde despampanante pues ese día tuvo una conferencia . Zapatos de tacón de punta, medias negras con figuras bordadas terminadas en un liguero que cubría su minifalda azul su pelo agarrado y unos lentes que la hacían ver como un millón de euros. Roberto no perdió tiempo y se acercó a ella antes de que alguien más acaparara su atención Ella se sorprendió al verlo pues era muy raro que se apareciera solo así y sin avisar, -¿Cómo estas Roby? - preguntó ella -¿qué te trae por acá?,
- Solo viniendo a saludar a viejas amigas. ¿Tienes un minuto para mi podremos ir a tomar algo?- Respondió él  Ella lo pensó por un momento, pero Roberto la convenció de que era una de esas situaciones de vida o muerte. Era muy perseverante y persuasivo. Ella entonces accedió muy gustosa. Ya en el bar y después de romper el hielo,  él le comento que tenía algo muy importante que decirle. – Te he visto Alejandra, te he estado observando y no en la realidad. Ella se sorprendió mucho, - Así es “Celina” ella se quedó pálida al escuchar ese nombre pues ese era el nombre del personaje que representaba ella para saciar sus placeres en la red. -¿Cómo sabes eso quien te lo ha dicho? -  Dijo ella con una seriedad intrínseca en su rostro. –Nadie, dijo él orgulloso – Yo lo he averiguado por mis propios medios. – Estoy seguro que ahora no ignoraras mis mensajes y todo lo que te he escrito.

– ¿Eras tú, la persona que me atosigaba con esos mensajes? -                   
 – Exactamente dijo él con la más siniestra mirada que ella jamás vio en toda su vida.-
Roberto le dijo que él tenía fotografías donde ella sostenía relaciones sexuales y encuentros casuales con diferentes personas, a manera de intimidarla, y que si no hacia lo que el ordenara esa tarde, estas estarían circulando por internet y volantes a full color en su trabajo al día siguiente. Ella no le creía decía que él no sería capaz de hacer algo semejante y que de ninguna manera accedería a hacer su voluntad. Roberto muy calmado saco su celular y le enseño las fotos de ella desnuda con su preciosa cara de satisfacción y cubierta de un líquido blanco  la fotografía estaba en un portal, esperando que el propietario del Smartphone presionara la opción de “upload” en el sitio –Quieres ver de qué tanto soy capaz. Dijo él  -Está bien te creo, accederé a tus  peticiones. Contesto ella sin ninguna otra opción.
Él la llevo al vehículo, le abrió la puerta como todo un caballero luego Roberto se montó. Encendió el vehículo e inicio la marcha, un silencio incomodo se percibía en el interior  salió de la ciudad y condujo por la carretera al percatarse de que no había más tráfico, coloco su mano en el botón del pantalón. Lo aflojo bajo su cierre y saco su miembro erecto y húmedo. Alejandra se sonrojo al ver aquella escena, pero a pesar del desconcierto ella se mordió los labios en instintiva señal de deseo.  – Ya sabes que hacer. Dijo él tomándola de la cabeza y bajándosela poco a poco hasta que sus seductores labios hicieron contacto con el miembro erecto ella empezó a subir y a bajar su cabeza voluntariamente ya Roberto no tenía necesidad de  forzarla el solo manejaba y disfrutaba esa deliciosa felación.

Alejandra lo estaba disfrutando también aunque no decía nada, lamia, tragaba, succionaba y agitaba el miembro con las manos, Roberto en pleno éxtasis le dijo  a Alejandra que estaba a punto de acabar y quería que ella se tragara su semen así que  mientras ella chupaba su miembro él termino adentro. La cara de ambos era de satisfacción el desahogo su placer y lujuria en ella y ella disfruto como el fluido tibio entraba en su boca, con un sabor agriamargo deslizándose por su garganta hasta llegar a su estómago bajándoselo únicamente con un trago de saliva. Eso a ella le excitaba. Roberto pensó que podría sacar más provecho de esta situación pero no sabía que hacer a pesar de estar  en su auto con una hermosa mujer  dispuesta a cumplir lo que él quisiera. Decidió que hacer mientras ponía  música. Encendió  el estéreo del carro  y sonó la primera estación de FM Se escuchaba la mitad de una canción en ingles S&M de Rihanna. Mientras escuchaba estas letras se acordó de los foros que visitaba y vinieron a su mente algunos relatos de dominación y sumisión que otros miembros contaban. Él tuvo una idea y siguió conduciendo hasta encontrar un motel de paso en la carretera. –Jugaremos un juego Ale, espero que te  guste y si no disfrútalo. Dijo a la ya no tan asustada Alejandra.

Entro al motel ingreso el vehículo en el parqueo y al apagarlo le susurro a Alejandra  – Quítate la ropa, ella se puso pálida -¿Cómo, que has dicho? –Quítate la ropa solo quédate con las medias el liguero y tus tacones, o cargare esa foto tuya a ese sitio con todos tus datos.- Ella hizo lo que él quería  se quitó la minifalda, su sostén y una diminuta tanga hasta que ese cuerpo quedo desnudo cubierto únicamente por ese par de medias negras y sus tacones. El sillón del copiloto de Roberto jamás tuvo un adorno de magnifica belleza.
Sorprendido de tan escultural hermosura. Roberto tomo un lazo que tenía debajo de su sillón para emergencias en el camino, y lo coloco en el cuello de Alejandra –Espera un momento te abriré la puerta. Ella no lo creía – Quiero que te bajes del carro y no quiero que camines normal te hincaras a cuatro patas y me seguirás como una gatita, o más bien como una perrita.  Ella bajo  y a gatas lo acompaño hasta el lugar donde se paga la habitación  la persona encargada de cobrar no daba crédito a lo que estaba viendo, ¿-Todo está bien señor? pregunto la voz  que a pesar de no ser vista podía contemplar muy bien y en vivo esa escena. –Si respondió Roberto es una apuesta que mi novia está pagando. ¿No es así  amor? Si asentó ella con la cabeza y con una mirada de humillación. Roberto pago y alzo la cuerda de Alejandra para entrar a la habitación.
Espera aquí dijo él, movió la cama  -Hoy serás mi perra así que no podrás levantarte del piso Dijo  con una voz encendida por el deseo. Alejandra se sintió excitada nunca nadie le había hablado así y mucho menos tratado de la manera en que Roberto lo hizo. La puso en pie y empezó a besarla de los pies a la cabeza mientras sus manos tocaban sus pechos, el sexo de Alejandra estaba húmedo, Roberto sintió esa cálida humedad al pasar sus labios por ahí. –Quiero que hagas una cosa por mí antes de que empecemos. Ella ya metida en el personaje e incendiada en lujuria y placer accedió -¿Lo que desees, lo que quieras? –Está bien toma el teléfono llama a Jennifer dile donde estamos Alejandra no pudo creer lo que Roberto le pedía -Llámala, di que estas en problemas tu mejor amiga, casi tu hermana  acudirá a ti donde quiera que estés. – Si lo sé pero no puedo llamarla para que venga. Dijo Alejandra   -¿Estas segura? - - --Entonces sacare mi cámara, y en una semana veremos que te dicen en tu trabajo acerca de mi trabajo fotográfico.
Está bien no lo hagas accederé a llamarla. Alejandra llamó a Jennifer rogándole por que viniera le dijo que estaba en serios problemas inventando que se dirigía  con unas amigas hacia algún  lugar pero les fallo el automóvil y que necesitaba que ella llegara, le dio la ubicación del lugar y el número de habitación. Jennifer asustada accedió, tomo su auto y se puso en marcha hacia el lugar. Mientras tanto en la habitación Roberto estaba complacido –Excelente trabajo Ale, Roberto tomo a Alejandra por sus manos y con el lazo de su cuello le amarro las muñecas a una silla, ella estaba hincada, desnuda y atada de manos y cuellos a la silla quiero asegurarme que en mi ausencia no hagas ninguna tontería dijo Roberto Así que tomo un pañuelo y lo ato a la boca de Alejandra.
Mientras el salía a comprar algo Alejandra quedo aislada esperando que Jennifer o Roberto llegaran, sin embargo ella sentía esa adrenalina de no saber quién entraría por la puerta y ese alguien la observara en el estado que se encontraba. Indefensa, desnuda, en pocas palabras estaba inerme en el piso paso así por alrededor de una hora. Entonces se abrió la puerta, era Roberto que había regresado con un maletín de cuero negro y un balde para perros, donde sirvió agua para que Alejandra bebiera en el piso –Bebe, no quiero que te deshidrates- le dijo él. Ella lo hizo de la manera más seductora posible. Cuando de repente tocaron la puerta de la habitación. Roberto abrió y era Jennifer, una hermosa mujer blanca pelirroja, de piernas largas y delgada con unos senos firmes una boca exquisita y los ojos avellanados más lindos que jamás se hubieran visto .Ella al observar la escena y de cómo se encontraba Alejandra pego un fuerte grito que fue cortado por la mano de Roberto.
–Cállate- le dijo él -te voy a soltar puedes hablar con Alejandra para que ella te explique pero debes prometerme que no gritaras- ella asintió con la cabeza y fue inmediatamente con su amiga a preguntarle qué había pasado si se encontraba bien. Tantas preguntas y Alejandra solo dijo. -Él lo sabe-
 Roberto escucho esa frase y quedo sorprendido ¿Saber qué? Se preguntaba internamente.
-¿Lo nuestro también?- Dijo Jennifer
-SI, de alguna forma lo ha averiguado y ha prometido que si no le hago caso, publicara el contenido a todos mis círculos._
-no podemos permitir eso –respondió Jennifer –Haremos entonces lo que digas Roberto-
Él se sintió completamente entusiasmado y decidió darle rienda suelta a sus más complejas fantasías.- Ahora es tu turno Jennifer, Alejandra quítale la ropa con los dientes – Ella lo hizo sin titubear dos veces, Se paró ambas mujeres exquisitas se miraron frente a frente como se miran dos apasionados amantes. Alejandra desnuda completamente le dio un beso en la boca bajo hasta su cuello se dio vuelta y con sus dientes bajo el zipper del vestido  de ella de tal manera que la prenda calló por inercia propia. Su ropa interior negra contrastaba perfectamente con su cabellera cobriza Roberto no aguanto más y empezó a masajear su miembro suavemente Alejandra se dio cuenta de eso y fue con el mojo sus labios e hincada comenzó con la felación, Jennifer completamente excitada se acercó a ellos  y junto con Alejandra se hinco, y sin actos de egoísmo ambas compartieron el miembro de Roberto.

El ambiente en la habitación estaba incendiado en gemidos de pasión y locura Roberto tomo el maletín y del mismo sacó un par de esposas  coloco una en la mano izquierda de Jennifer y la otra igualmente en la mano izquierda  de Alejandra, a manera de que una quedara de espaldas y la otra de frente. Tomo una vela la prendió, luego hizo que Jennifer se acostara cuando la vela logro acumular bastante cera, la vertió sobre su cuerpo y luego hizo que Alejandra se acostara encima de ella boca abajo los gemidos que ambas chicas pegaron eran de satisfacción  que le gano rotundamente al dolor, después de verlas así él dijo que tenía una sorpresa para ellas las liberó de las esposas y sacó inmediatamente después de su maletín un doble dildo lo escupió e hizo que ellas también lo escupieran lo introdujo suavemente en la vagina de una de ellas e hizo que la otra lo introdujera igual en su vagina de manera que ambas quedaran como una tijereta después de contemplar esa maravillosa escena por unos 10 minutos. Él las coloco a gatas en cuatro patas, y comenzó a penetrarlas primero con Alejandra duro y bruscamente y luego con Jennifer tierna y suavemente todos estaban agotados. Finalmente al momento de eyacular dio la vuelta hacia Jennifer y eyaculó, gran cantidad de su esperma blanco y espumoso calló en la hermosa  boquita de Jennifer –No te lo tragues aún- Tomo a Alejandra del cabello y la acerco a la boca de Jennifer –Quiero que la Lamas, y después la beses – Así lo hizo ella ambas jugaron con el líquido manjaresco con su boca sin ningún remordimiento  acerca lo que había sucedido ese sorpresivo día.
Finalmente complacido les dijo que quería hacer algo antes de que se vistieran. Ellas accedieron. Saco dos collares del maletín, ambos contenían cerraduras se los coloco a cada una de ellas y desde ese momento ellas pasaron a ser de su propiedad, sus mascotas, sus juguetes, eran en pocas palabras sus esclavas sexuales.   

DEBC 2014

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